sábado, 22 de julio de 2023

La rebelión fracasada del grupo Wagner, contradicciones de la burguesía Rusa

 La rebelión fracasada del grupo Wagner es sin duda una expresión de las contradicciones que está viviendo la burguesía rusa al interior de su país debido a la guerra prolongada en ucrania que viene minando los ingresos económicos del país.

La rebelión fracasada del grupo Wagner tuvo como cabecilla a su propietario, el ruso Yevgueni Prigozhin, el mismo forma parte de la burguesía rusa creada en la época “Putiniana”, su crecimiento se inició consiguiendo lucrativos contratos de catering con el Kremlin, lo que le valió el apodo de "chef de Putin", su poder creció hasta crear una red de empresas de alimentos y de informática, hasta el punto de disponer de un ejército propio el cual presta servicio como mercenarios a los intereses del gobierno ruso fuera del país, de manera que Prigozhin, no es un empresario cualquiera, es un miembro de la burguesía rusa, q creció pegado a la burocracia del estado y los negocios que pudo obtener a partir de ahí, tuvo gran influencia a altos niveles del gobierno y del ejército, sus operaciones más allá de sus fronteras involucran intereses rusos en Mali, Siria, República Centroafricana entre otros.


La economía rusa se ha visto golpeada con las consecuencias de las sanciones impuestas por EEUU y la UE antes y durante la guerra de Ucrania, aparte de por supuesto el costo que significa mantener una guerra; del crecimiento experimentado luego de la pandemia, Rusia ha pasado a contracción económica durante el 2022 que implicó la caída del PIB en un 2,1% mientras que para el 2023 se proyecta una contracción de alrededor de 2,5% (según la OCDE).


Los ingresos rusos han disminuido significativamente por el boicot realizado al petróleo y gas que exportan, por ejemplo para inicios de 2023 los ingresos por exportaciones disminuyeron en un 40% en comparación con hace un años atrás, ahora bien si las consecuencias de las sanciones no han sido más catastróficas ha sido por el vuelco que Putin ha dado hacia nuevos mercados como son China y la India con quienes ha conseguido desacelerar la caída de su economía, además de la triangulación que hace para sortear las sanciones a sus exportaciones con sus países controlados como Armenia, Georgia y Kirguistán.


La guerra ha significado una pérdida en los ingresos de los grandes capitalistas rusos, dos de sus empresas más poderosas como Rofnet y Gazprom han sido víctimas de la situación, Gazprom perdió su filial en Alemania producto de la estatización que realizaron estos sobre Gazprom-Germani mientras Rofnet por su parte perdió todas sus refinería en Alemania además de la principal apuesta que era el proyecto Nord Stream 2 que ha quedado sepultado. Si bien Prigozhin ha hecho dinero producto de la guerra, según Putin el gobierno ruso pagó entre mayo de 2022 y mayo de 2023 1.000 millones de euros a Wagner, la situación en Ucrania tiene un rumbo diferente al esperado, saquear a Ucrania iba ser una cuestión de días pero se ha estancado la situación y ya va más de un año sin que nadie se pueda repartir el botín.


No poder participar del botín, las pérdidas económicas y el enorme gastos en vidas de soldados crearon fricciones entre Prigozhim y la estructura formal del ejército ruso, Prigozhim les acusa de incompetencia y corrupción mientras aquellos no comulgan con un ejército que no se subordina y cuya administración de recursos no es controlable por la cúpula militar que hoy más que nunca necesita disponer efectivamente de todas sus piezas ante la ofensiva que le presenta la OTAN.


Este primer capítulo al que asistimos es una muestra de lo que debe estar sucediendo al interior de la burguesía rusa, sostener una guerra sin que les de ganancia, el costo en sanciones que le dificulta los negocios a la burguesía, el costo político de una guerra prolongada son acontecimientos que sin duda traerá nuevas contradicciones en el futuro.


EEUU por su parte avanza en su plan de desgaste del ejército ruso para disminuir un posible aliado en un enfrentamiento con China, EEUU apuesta a la continuidad del conflicto a costa de la muerte del pueblo ucraniano y el desangramiento de la economía de la Unión Europea a quien busca trasladar el costo de la guerra. La potencia imperial hizo su jugada para romper la relación Rusia – Europa, que si bien no ha funcionado al 100% si ha valido una disminución importante en el aporte energético que Rusia daba a la UE y compromete a la UE a asumir el costo de la guerra, se calcula que durante el año 2022 la ayuda militar de EEUU fue de 40.000 millones de EUROS mientras el aporte de toda la UE tanto en ayuda militar como humanitaria fue de 52.000 millones de euro, EEUU juega a mantener la guerra en un punto estancado, para que sea una fuga constante de dinero y armamento para los rusos y así restarle fuerza a un posible futuro aliado a China en un eventual enfrentamiento contra esta sobre Taiwán.


Por su parte China si bien no participa militarmente en el conflicto aprovecha las sanciones a Rusia para crearles una dependencia económica, en 2022 el intercambio entre ambos países alcanzo US$ 190.000 millones un 30% más que el año anterior pero la estructura de este negocio se basa principalmente en la entrega de recursos naturales de parte de Rusia, siendo los productos exportados petróleo carbón y gas, el cual está obteniendo con importantes descuentos, Rusia entre otras cosa también está obteniendo armamento militar chino cuyos detalles no son de dominio público.


La frustrada rebelión del grupo Wagner, finalmente sofocada por Putin dejando mal parados a sus principales caras del ejército, muestra las fricciones dentro de la burguesía rusa y dentro del ejército, más allá que haya alguna participación de la OTAN, que no lo dudamos, es el malestar de los amos de Rusia por el gasto de la guerra y la imposibilidad de repartirse Ucrania.


La rebelión del grupo Wagner no debe ser tomado como una revolución que sirva a los intereses del proletariado Ucraniano, el proletariado ucraniano esta en este momento frente a la disputa entre las ansias de Putin y el control de la potencia imperial. 


El proletariado ucraniano no puede apoyar a Zelensky que solo está en el gobierno porque representa de la forma más eficiente y servicial los intereses de EEUU a través del ejercito de la OTAN en el país, la burguesía ucraniana es una burguesía que no puede sostener una guerra con recursos y ejercito propio, su economía ha retrocedido 15 años desde el inicio del conflicto, a la clase obrera le quedara una cadena más pesada en caso de que la OTAN gane el conflicto, un futuro con un ejército imperial sobre su país.


El proletariado ucraniano tampoco puede apoyar a Rusia, la aspiración de Putin que ciertamente busca sacar a la OTAN de Ucrania pero con el claro objetivo de repartírsela y colocarle un gobierno del mismo corte que tienen hoy día Bielorrusia o Kazajstán,


La clase obrera no tiene opción de liberarse bajo el control de la OTAN ni bajo el control de Rusia, la paz por la cual claman muchos países e inclusive muchos obreros del mundo, confundido por las consecuencias de la guerra, es una paz reaccionaria, es la convivencia o repartición de ucrania entre los saqueadores; Ucrania está necesitada de un dirección independiente de la OTAN y de Rusia, una dirección clasista para contraponer sus intereses a los de las burguesías en disputa.


 


El llamado es también a los trabajadores del mundo especialmente de las UE y de Rusia que son los que realmente están pagando el costo de alimentar la guerra, los trabajadores la pagan con las desmejoras en las condiciones de su vida y de sus contratos laborales, llamar a la paz en Ucrania es darle el beneficio a nuestros verdugos, en Ucrania urge una dirección que en armas se pueda defender de la agresión de la OTAN y de Rusia, pero esta estructura solo se puede sostener de la solidaridad de los trabajadores dentro y fuera de Ucrania, si se quiere acabar la guerra se requiere echar a Rusia y la OTAN con Zelensky, apoyamos el surgimiento de milicias obreras y populares que combatan ambos bandos, así como surgieron en Siria y Libia donde lamentablemente fueron derrotadas, una dirección clasista bajo principios marxista urge en la actual Ucrania.


 


Adrián Ortiz CSR EL Topo Obrero


 


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