viernes, 13 de marzo de 2026

Censura Epidemiológica: El Gobierno oculta las cifras

Las recientes declaraciones de la Ministra de Salud, Nuramy Gutiérrez, son una bofetada a la clase trabajadora. Al confirmar decesos por fiebre amarilla pero negarse a publicar cifras oficiales para "evitar el pánico", la Ministra demuestra que, para la burocracia, la vida del pueblo es secundaria frente a la "paz social" de las estadísticas. 


Según la funcionaria, dar los datos "no tiene sentido"; pero para las familias venezolanas que están en riesgo, la información es la diferencia entre la vida y la muerte.


Ocultar la magnitud del brote no tiene como objetivo proteger la calma de la población, sino blindar la imagen del gobierno. En este momento el Estado necesita presentarse ante Washington como un gestor impecable y "en control". Al secuestrar los datos, el Estado confisca el derecho al pueblo a saber a qué se enfrentan y les impide organizar medidas de prevención reales en sus fábricas, centros de trabajo y barriadas.


La fiebre amarilla es una enfermedad 100% prevenible. El hecho de que el 75% de los afectados sean personas entre 10 y 49 años —precisamente la fuerza de trabajo que mueve al país— revela el colapso absoluto del sistema de prevención primaria.

Mientras el gobierno anuncia la inyección de millones de dólares para cumplir con los compromisos del "Plan Admirable" , la firma de nuevos acuerdos petróleros y la venta de nuestro oro, no hay ningún anuncio en materia de salud y los planes nacionales de vacunación han sido desmantelados por años de desidia burocrática. Hay dinero para los grandes negocios, pero no hay boletines claros ni jornadas masivas para proteger a quienes producen la riqueza.


La reciente "Consulta Popular Nacional" queda hoy retratada como una farsa de participación. Se invita a las comunidades a votar por proyectos de pintura y fachadas, mientras se les oculta información vital sobre una epidemia en curso. Si los barrios hubiesen tenido acceso a la verdad epidemiológica que la Ministra guarda bajo llave, las prioridades de los proyectos aprobados habrían sido muy distintas. Es la lógica del régimen: participación permitida para lo pequeño, pero dictadura informativa y decisiones a dedo para lo grande.

Desde el movimiento obrero debemos exigir:

¡Publicación inmediata de los Boletines Epidemiológicos! El pueblo tiene derecho a saber cuántos somos, dónde están los focos de contagio y cuál es el riesgo real.


¡Control Obrero y Popular de la Salud! Que sean los médicos, enfermeros y comités de salud de los barrios quienes administren el plan de vacunación y los recursos, no la burocracia que oculta información para salvar su cargo.

¡Vacunación Masiva y Gratuita YA! La prioridad es la inmunización total de la clase trabajadora.


¡La salud del pueblo no se negocia ni se oculta!


Unifiquemos todas nuestras luchas, que no conduzcan por el camino de la construcción del verdadero Socialismo en todo el mundo¡


CSR-ElTopo Obrero

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