Mientras el gobierno habla de "recuperación económica", el bolsillo de la clase trabajadora acaba de recibir un nuevo golpe de gracia.
La publicación de la Gaceta Oficial N° 43.335, que fija el pasaje urbano en 100 bolívares y el Metro en 80, no es un "acuerdo de paz" como pretende vender el Ministerio de Transporte; es un ajuste fiscal encubierto y una maniobra política de manual para que los de abajo paguemos la crisis.
Lo que ocurrió la semana pasada fué una farsa indignante. La Gaceta de aumento tiene fecha 13 de marzo, pero el Gobierno la mantuvo oculta mientras el lunes 16 se desataba el caos en las calles de Caracas.
¿Por qué el silencio? Porque necesitaban el conflicto. Al no publicar la tarifa a tiempo, el ministro Coronado permitió que los transportistas salieran a cobrar por su cuenta, generando el enfrentamiento entre usuarios y choferes. El Gobierno jugó a ser el "espectador" para luego aparecer como el "salvador" y "garante del orden" frente a un "sabotaje" que ellos mismos cocinaron.
¡Pusieron a pelear al pueblo contra el pueblo para lavarse las manos!
El posible aumento de mayo ya nació muerto. Desde El Topo Obrero lo advertimos: el ajuste del pasaje a 100 bolívares (un incremento del 66%) es una expropiación anticipada. El Gobierno sabe que el 1 de mayo se verá obligado a anunciar algún ajuste en los bonos o el salario mínimo ante la presión popular. Al subir el transporte en marzo, se aseguran de que, para cuando llegue el Día del Trabajador, ese dinero ya esté comprometido en el pago diario del transporte.
Es la lógica del capital: lo que te dan por una mano como "beneficio", te lo quitan por la otra mediante el aumento de los servicios y el costo de vida.
La crisis del transporte bajo el capitalismo rentista venezolano es terminal. El sector transporte denuncia que trabajar a 60 o incluso a 100 bolívares es "trabajar a pérdida" debido al costo de los repuestos y el combustible dolarizado. Pero la solución de la burocracia no es resolver el problema de fondo, sino pasarle la factura al trabajador de a pie.
Este escenario demuestra que el Estado no es un árbitro neutral, sino el administrador de los negocios de la burguesía y de su propia burocracia. Para ellos, el transporte es un negocio o un arma de control social; para nosotros, es un derecho humano necesario para ir a producir la riqueza del país.
Desde El Topo Obrero planteamos:
¡Basta de mesas de negociación a espaldas de los trabajadores! Que los comités de usuarios y los sindicatos de transporte de base controlen y decidan las tarifas según el costo real de la vida.
Escala Móvil de Salarios: ¡Aumento automático de salarios y bonos según suba el pasaje y la canasta básica!
Necesitamos una flota estatal gestionada por trabajadores y usuarios para garantizar un servicio digno y gratuito/accesible.
¡No permitamos que nos dividan! ¡La lucha del usuario es la misma lucha del trabajador del volante contra la burocracia que nos explota!
Por: Redacción El Topo Obrero

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