lunes, 29 de junio de 2026

LA GUAIRA BAJO LOS ESCOMBROS: EL COLAPSO DEL ESTADO Y LA SOLIDARIDAD DE CLASE

La tierra ha temblado, pero lo que realmente ha fracturado el sismo en La Guaira han sido las bases del propio Estado burgués y su burocracia tutelada.


El reciente terremoto no solo ha dejado un saldo lamentable de dolor para las familias venezolanas, sino que ha desnudado décadas de descomposición estructural, corrupción y la completa incapacidad del aparato gubernamental para salvaguardar la vida humana.

Desde la tragedia de 1999, la propaganda oficial nos vendió un supuesto "urbanismo modelo" para La Guaira. El reciente sismo ha convertido ese discurso en polvo. Muchas de las edificaciones, supuestamente diseñadas para resistir, cedieron ante el primer embate, arrojando dudas sobre los planes de reconstrucción y el destino de la inversión. El desastre natural solo expuso el desastre social: en el capitalismo, la seguridad de las infraestructuras está subordinada a la tasa de ganancia, dejando a las mayorías expuestas a la tragedia.


Las primeras horas post-terremoto demostraron una parálisis total del gobierno. La falta de maquinaria, la escasez de personal capacitado y la ausencia de equipos de rescate no son meros "accidentes logísticos". Son el resultado histórico de la desinversión crónica y el desvío sistemático de recursos. Quedó claro que las instituciones del Estado están engrasadas para el control social represivo, pero colapsan cuando se trata de gestionar operativamente la protección de la población.


Ante el vacío estatal en las horas más críticas, fue el propio pueblo trabajador quien asumió la tarea heroica de salvar vidas, las horas críticas fueron de acción popular. Las masas se organizaron espontáneamente conformando brigadas de rescate, redes de transporte de insumos y centros de acopio populares. Esta iniciativa demostró en la práctica el inmenso poder y la eficiencia de la clase obrera cuando toma el control de sus necesidades.

Sin embargo, apenas el gobierno logró movilizar su aparato, no lo hizo para sumar esfuerzos, sino para imponer el orden burocrático-militar. Las fuerzas del Estado bloquearon a los voluntarios, intentaron confiscar los acopios populares y subordinaron la distribución de insumos. ¿Por qué no partieron de las organizaciones populares para continuar desarrollando el operativo? El gobierno teme profundamente a esta autoorganización. Para ellos, un pueblo que rescata, gestiona y distribuye sin pedirle permiso al Estado es una amenaza directa. Prefieren centralizar el desastre y la miseria antes que permitir el surgimiento de formas embrionarias de poder obrero entre los escombros ademas que esto no les gustará a sus nuevos amos.


La inoperancia y la represión gubernamental terminaron de fracturar la confianza pública, llevando a la población a desbordar los cercos de las zonas críticas. En medio de este caos, la rápida llegada de ayuda internacional por órdenes directas de Donald Trump ha querido ser capitalizada como una muestra de eficiencia y solidaridad, es tonto creer que un Bukele va a mover tal ayuda sin recibir una orden directa de Washington.


Pero la clase trabajadora no debe engañarse: el imperialismo no hace caridad. Esta "eficiencia" logística estadounidense es la consolidación material del tutelaje sobre nuestro país. El capital internacional aprovecha nuestra vulnerabilidad para aplicar el "capitalismo del desastre", donde la supuesta ayuda humanitaria de hoy asegura los contratos de privatización y reconstrucción de mañana, asegura la presencia de personal militar en el futuro y la presencia de instituciones que vigilen las ayudas futuras con el gobierno nacional actuando como un simple administrador colonial.


La reconstrucción de La Guaira y del país no puede quedar en manos de los burócratas que causaron nuestra vulnerabilidad, ni de las transnacionales imperialistas que vienen a hacer negocios con nuestros muertos.

Desde la Corriente Socialista Revolucionaria (CSR) - El Topo Obrero, llamamos a fortalecer las iniciativas independientes y levantamos las siguientes banderas de lucha:


¡Ni burocracia militar represiva, ni negocios imperialistas! ¡El rescate y la reconstrucción deben estar en manos del pueblo!

¡Continuar y consolidar los Comités de Rescate y Abastecimiento independientes que se han desarrollado en los centros de trabajo y comunidades.


Creación de comités de apoyo en todos los centros de trabajo del país especialmente aquellos de gran importancia en este momento como centros de salud, empresas con equipos de transporte, 

 ¡Defensa de los centros de acopio populares frente al control burocrático!


¡Que la ayuda internacional sea recibida, administrada y distribuida por los comités populares de apoyo creados, no confiamos en la burocracia del estado ni en funcionarios que hemos visto se aprovechan del desastre 


No al bloqueo de información ni censura mediática, desbloquear todas las páginas web informativas, todo el país debe conocer lo que sucede


CSR - El Topo Obrero 

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