NO A LA CRIMINALIZACION DE NUESTRAS JUSTAS LUCHAS..
NO A LAS DETENCIONES ARBITRARIAS DE DIRIGENTES Y TRABAJADORES….
NO A LA CRIMINALIZACION DE NUESTRAS JUSTAS LUCHAS..
NO A LAS DETENCIONES ARBITRARIAS DE DIRIGENTES Y TRABAJADORES….
La crisis mundial que arranca en el año 2008 trajo el comienzo del fin de la capacidad del gobierno venezolano de hacer concesiones reivindicativas y políticas a la población; la caída de los ingresos petroleros en más del 60% y en consecuencia la disminución de la apropiación que hace la burguesía nacional de los recursos de PDVSA, los obligó a tomar medidas para no afectar las ganancias de los empresarios y a acelerar el camino, comenzado por Chávez, de entrega de los recursos nacionales a las trasnacionales.
Durante tres días consecutivos a partir del domingo 11 de julio, se produjeron manifestaciones y protestas que protagonizaron miles de personas y abarcaron distintas ciudades de Cuba: en San Antonio de los Baños, en donde aparentemente estalló primero, La Habana, Santiago de Cuba, Santa Clara, Matanzas, Cienfuegos, Holguín y Palma Soriano. Solo en La Habana la cantidad de manifestantes se calculaba entre 3 y 5 mil personas. Este movimiento de protesta es el más importante de los últimos años.
Las elecciones en Perú vienen contextualizada con la crisis económica mundial a la cual no escapa ningún rincón del planeta, la crisis ha golpeado los ingresos de la burguesía que ha visto la contracción de un 11,1% del PIB durante el 2020 y de un 4,18% hasta marzo del 2021, esta carga es traspasada como siempre a los hombros de la clase trabajadora y tiene un reflejo en sus condiciones de vida, la pobreza en Perú aumento 11,9% en el 2020 para llegar al 30% de la población, el 70% de la fuerza laboral trabaja en el sector informal, una de las tasas más altas de América Latina;